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SER FELIZ apoya el deporte local

En Ser Feliz pensamos que el deporte es una de las actividades más saludables y necesarias para las personas. Además de mejorar nuestra salud física ayuda a mantener un estado de ánimo óptimo y una buena autoestima.

Para crear el hábito del deporte es importante inculcar sus valores y disciplina desde pequeños, y mantener este esfuerzo en la edad adulta.

Por todo ello el equipo de psicólogas y psiquiatra de Ser Feliz, centro sanitario especializado en Salud Mental, hemos decidido patrocinar el Club Volei Pòrtol, una entidad con muchos años de experiencia que acompaña cada temporada a cientos de niños y jóvenes en la búsqueda del equilibrio entre el autocuidado y el deporte en equipo.

Les deseamos a todos/as ellos/as una infinidad de experiencias maravillosas de la mano de un equipo directivo y unos entrenadores entregados a la causa a más no poder.

Estamos seguras de que la competición más difícil ya la han ganado: afrontar cada día con ilusión y fuerza.

  • Ser Feliz
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Las discusiones

Las discusiones son un elemento cotidiano en nuestras vidas. Normalmente damos por supuesto que son inevitables, pero esto no es así. Te cuento porque.

Discutir Psicología Ser Feliz

Cada persona es única y su estilo de comunicación depende en gran medida de sus experiencias vitales (que son únicas a su vez) por lo que es frecuente encontrarnos con que las mismas palabras o expresiones no son interpretadas igual por dos personas diferentes. Además, a ello se suma que la mayoría de actos comunicativos se ven muy influenciados por nuestros estados emocionales (¿no te ha pasado que has dicho algo de mala manera porque estabas nervioso, malhumorado o cansado sin tener la voluntad de decirlo de mala manera? ¿O que otra persona ha malentendido tus intenciones porque estaba enfadada o triste?).

Y por si fuera poco todo tenemos un sesgo benevolente hacia nosotros mismos: olvidamos nuestros errores pero recordamos tozudamente el daño que nos han hecho, con el agravante de que buscamos en la comunicación cualquier información que confirma nuestras ideas y descartamos la que no.

Hay multitud de estudios científicos que señalan que el principal problema en la comunicación, y el que provoca mayor número de discusiones, es la ambigüedad (que el mensaje no esté claro para todas las partes). Teniendo en cuenta que las habilidades de comunicación se pueden aprender y mejorar hay algunas pautas que nos pueden ayudar a comunicarnos y evitar las discusiones:

1. Escuchar con atención

2. Respetar a los demás

3. Preguntar lo que no se sabe o no se entiende

4. Gestionar las propias emociones para que no afecten negativamente a la comunicación

5. Mostrar empatía

6. Ser amable

Comunicarse sin discutir, tratando y siendo tratados con respeto, establece las bases de la serenidad y la felicidad.

Y tú ¿consideras que discutes mucho?

¡Cuenta, cuenta, que te leo y te escucho?

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La fatiga pandémica

Esta crisis sanitaria provocada por el covid-19, no solo está causando problemas físicos, económicos y sociales sinó que tambien está alterando nuestro bienestar emocional llegando a provocar un gran malestar psicológico, pudiendo derivar en algunos casos en trastornos de salud mental.


Quizás en algún momento de la pandemia, ya sea al inicio o ahora, has sentido algunos de los siguientes síntomas:


• Cansancio o agotamiento
• Insomnio y problemas para dormir
• Estrés e irritabilidad
• Tristeza y pérdida de motivación
• Dificultad para concentrarse
• Agobio con la rutina de la pandemia
• Desesperanza o soledad.


La Organización Mundial de la Salud (OMS) pone nombre al conjunto o algunos de los síntomas anteriores e introduce el concepto de fatiga pandémica para referirse a “la desmotivación para seguir las conductas de protección recomendadas que aparece de forma gradual en el tiempo y que está afectada por diversas emociones, experiencias y percepciones, así como por el contexto social, cultural, estructural y legislativo”.
El Consejo Interterritorial de Salud ha decidido redefinir el concepto de “fatiga pandémica” como “una reacción de agotamiento, que aparece de forma gradual en el tiempo, frente a una adversidad mantenida y no resuelta, que puede conducir a la alienación y a la desesperanza”.

Fatiga pandémica SER FELIZ Psicología

Es cierto, que toda esta incertidumbre por la situación que vivimos, que parece que no va acabar, el control para evitar el contagio, la continuación de las restricciones y cambios de hábitos individuales están generando un gran malestar psicológico.

¿Te sientes identificado/a?
Si es así, a continuación te doy unos consejos para manejar mejor esta fatiga pandémica:

  1. No sobreinformarse
  2. Seguir con la rutina diaria
  3. Mantener la mente ocupada
  4. Ser responsable sin alarmarse
  5. Evitar la hipervigilancia y autochequeo de síntomas
  6. Hacer actividades agradables
  7. No aislarse
  8. Normalizar las emociones y los pensamientos
  9. Cambiar el foco de atención, centrarse en el momento presente
  10. Si no sabes cómo poner estas pautas en práctica y/o tus circunstancias actuales están afectando negativamente a tu vida cotidiana, pide ayuda psicológica a un profesional de la salud mental.

En el centro “SER FELIZ” estaremos encantados de recibirte y poder ayudarte a afrontar mejor está situación.

Jessica Sánchez Bauzá
Psicóloga General Sanitaria

Servicios

Realidad Virtual aplicada a la ansiedad

Realidad virtual Centro Sanitario Ser Feliz

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) más de 260 millones de personas sufren ansiedad en el mundo, siendo uno de los trastornos más prevalentes y limitantes, ocasionando graves problemas a nivel personal, familiar, social y laboral.

En España se calcula que son 1,9 millones de personas las que experimentan este sentimiento de miedo, preocupación incontrolable y excesiva que suele afectar a todos los ámbitos.

En el centro sanitario Ser Feliz abogamos por facilitar a los pacientes la mejor terapia personalizada con apoyo de la última tecnología en realidad virtual, avalada por centros de prestigio como el Hospital Vall d’Hebrón, Sant Joan de Déu en Barcelona y la Universitat de les Illes Balears.

La realidad virtual facilita el aprendizaje y la consolidación de las pautas de terapia psicológica cognitivo-conductual en personas con este tipo de patologías con varias ventajas adicionales:

  1. Ofrece un mayor grado de privacidad que la exposición en vivo
  2. Reduce el coste personal y económico
  3. Permite llevar a cabo tratamientos en lugares de difícil acceso (por ejemplo, aviones)
  4. Resulta sencillo y fácil de aplicar
  5. El tratamiento es totalmente personalizado y es ajustado por la psicóloga para cada paciente y cada sesión
  6. Permite un mayor control ya que se monitorizan señales fisiológicas y se adapta la exposición en cada momento.

En adición, la efectividad de la realidad virtual aplicada a problemas de ansiedad está comprobada por 25 años de validación científica.

En el centro Ser Feliz disponemos de varios entornos de aplicación, entre los que se destacan:

  • Relajación
  • Mindfulness y mindfulness para niños
  • Miedo a las alturas (acrofobia)
  • Miedo a volar
  • Miedo a los espacios cerrados o de los que resulte difícil escapar (claustrofobia)
  • Miedo a la oscuridad
  • Miedo a conducir
  • Miedo a los examenes
  • Miedo a los animales
  • Agorafobia o miedo a los espacios abiertos
  • Miedo a las agujas y los procedimientos médicos
  • Ansiedad social
  • Ansiedad generalizada
  • Bullying

Si padeces ansiedad, estrés o problemas de tensión emocional somos el centro de referencia, con psicólogas formadas y expertas en este tipo de trastornos, que adaptamos esta herramienta de última generación a tus necesidades para que el proceso terapéutico sea más enriquecedor.

¡Contacta con nosotras y solicita tu cita!

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Lo que no se ve


Los lunes para mí son un gran día porque empiezo a trabajar con mis pacientes todo lo que les he preparado con antelación. Sí, sí: preparo mi trabajo con tiempo, sobretodo las evaluaciones, los análisis funcionales de conducta y las sesiones.

¿Qué preparas qué? Sigue leyendo que te lo explico.


Como psicóloga tengo doble trabajo:  el que se «ve» (que es cuando estoy con la persona en la consulta u online) y el que no se «ve» (lo que preparo en mi casa para cuando nos tenemos que ver). El que no se «ve» se estructura en tres momentos diferentes:


Cuando conozco poco a la persona tengo que preparar las preguntas adecuadas para conocerla y para que la información que exploro me ayude a entender bien quién es, cómo es, cuáles son sus inquietudes y problemas, y cómo puedo ayudarle.


Cuando la conozco un poco más (y tengo más o menos claro qué está pasando para que haya venido a terapia) preparo un análisis funcional de conducta, que es una explicación detallada de qué factores han influido en el inicio de sus problemas, qué vulnerabilidades presenta, cómo está funcionando en su vida cotidiana y porque se mantienen esos problemas en el tiempo.


Durante todo el proceso de terapia preparo las sesiones para proporcionar las herramientas adecuadas para cada persona para que sea capaz de resolver sus problemas (presentes y futuros), o, por lo menos, minimizar su impacto.


Así que los lunes para mí son un buen día porque estoy llevando a la práctica en las sesiones lo que me he preparado y que, además, me encanta: ayudar a otras personas. con cariño y dedicación.

Y en tu trabajo, ¿qué es lo que no se «ve»? Cuenta, cuenta, que te leo y te escucho.


¡Os deseo a tod@s que «hagáis» buen lunes!

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#realismoemocional

Hace poco me comentaba una paciente adolescente que se sentía mal con ella misma. Los síntomas principales comprendían ansiedad, estado de ánimo deprimido y baja autoestima. En la evaluación nos dimos cuenta de que la causa principal de todos estos sentimientos perjudiciales para su salud estaban relacionados con las redes sociales de dos maneras diferenciadas y complementarias:

  • Por una parte dedicaba mucho tiempo a visualizar las redes sociales tanto de sus amistades como de personas famosas en las que, de manera indiscriminada y mayoritaria, se mostraban como personas felices y con vidas perfectas.

  • Por otra, y no menos importante, invertía mucho tiempo y esfuerzo en imitar esos perfiles. Se hacía una media de 20 fotos al día para finalmente elegir una o ninguna que, después de pasar por filtros y ediciones varias, compartía con el único propósito de obtener likes y comentarios positivos.

Si este fuera un caso aislado atribuiría parte del problema a las posibles vulnerabilidades de la persona, en combinación con uno o más estresores. Sin embargo este es un perfil por desgracia ya habitual en las consultas de psicología y psiquiatría. A cualquier edad, de cualquier género y en cualesquiera circunstancias, el mal uso y abuso de las redes sociales (Instagram, Tik, Tok, WhatsApp, Facebook, Snapchat, Youtube, Twitter, etc.) generan una elevada ansiedad, miedos a nivel social, tristeza, malestar general, depresión, baja autoestima y, en los casos más graves, ideación suicida. En adición esta situación se ha visto agravada por la globalización digital y la pandemia por COVID-19, ya que en gran medida se está dependiendo de la conexión digital (tanto online como offline) para mantener el contacto con nuestros familiares y amigos, estar informados (en ocasiones, intoxicados informativamente) y estudiar/trabajar.

La pregunta clave sería ¿qué podemos hacer para evitar patologías psicológicas y psiquiátricas derivadas de este mal uso y abuso de las redes sociales? ¿Dejamos de usarlas y nos aislamos socialmente? ¿Las usamos tal como venimos haciendo sin tener en cuenta las consecuencias? Difícil, pero no imposible. Podemos informarnos e informar para favorecer un buen uso de la información, de las conexiones digitales y las redes sociales, sacarles el máximo partido, sin ser víctimas de ello. Lo que vendría siendo un uso responsable, ya que unas herramientas tan complejas y que pueden tener unas consecuencias tan serias, requieren una gran responsabilidad para hacer uso de ellas.

Os pondré un ejemplo: cualquiera de nosotros no dejaría que una persona desconocida tuviera fotos nuestras posando, de nuestros familiares, amistades, mascotas, casa o trabajo, colgadas en la pared de su vivienda. No dedicaríamos horas y horas a pasear por las casas de personas no conocemos, ni daríamos por buenas sus opiniones sin más. Tampoco pasaríamos más tiempo apoyando o criticando los comentarios de desconocidos que de las personas que comparten nuestras vidas, ni mucho menos tendríamos la necesidad de estar diciendo a cada desconocido que pasea por la calle lo que hemos desayunado, donde vamos a salir ni le preguntaríamos si le gusta o no nuestra ropa o manera de pensar. Y donde pone «desconocidos» puede complementarse con conocidos, allegados, etc. Sin embargo es lo que hacemos cada día durante muchas horas, incluso ignorando a las personas que tenemos cerca para atender a estos «desconocidos» que, en muchas ocasiones, simplemente están reproduciendo este perfil.

Para colmo, todo lo que compartimos en las redes sociales está totalmente sesgado por dos factores clave: los algoritmos de proximidad (nuestras publicaciones le salen a personas que publican cosas similares a las nuestras, sobretodo en cuanto a ideología) y la búsqueda de aprobación (que favorece que sólo publiquemos lo «bueno»). Esto implica que si nos dedicamos a publicar exclusivamente las fotos en las que salimos bien, las cosas «maravillosas» de nuestras vidas, los demás creen que siempre nos va todo bien y estamos bien. Y cuando nos pasan cosas que nos generan malestar como tristeza, miedo, enfado, asco, etc. (que por sí mismas no son malas, aunque no nos guste sentirlas tienen un componente de adaptación), como no las compartimos, no podemos recibir el apoyo, la ayuda o la comprensión de otros. Asimismo, es un bucle retroalimentado, ya que como los demás hacen lo mismo, tampoco podemos mostrarles apoyo.

Tampoco se trata de publicar sólo lo «malo» ni mucho menos: el criticismo y malestar extremo se deben tratar con un especialista y no en la marabunta digital, pues la mayoría de personas que nos «ven» o nos «leen» en las redes sociales no cuentan con unos recursos especializados para trabajarlos (como un psicólogo), y, además, generan rechazo, por lo que puede tener un efecto muy nocivo: además de sentirnos mal, sentirnos ignorados o abandonados.

La clave está en el realismo emocional: deberíamos ser capaces de mantener una relación saludable y próxima con nuestras personas queridas (y cercanas de verdad) y compartir con éstas nuestras emociones reales, sin ignorar ninguna de ellas pero sin necesidad de entrar en dramatizaciones innecesarias o absolutismos. Para el resto de personas (lo que hemos venido etiquetando como «desconocidos» porque no forman parte habitual de nuestros círculos o nuestra vida cotidiana) ¿qué consideras que podría ser sano y responsable? ¿Dejamos de compartir? ¿Seguimos compartiendo como si nada sólo lo «bueno»? Pues la respuesta más sencilla y coherente es que hacemos exactamente lo mismo: no somos dos personas diferentes. Cada uno de nosotros somos una sola persona que elije de manera consciente compartir selectivamente en las redes sociales (que puede ver cualquiera) una realidad responsable y consecuente con quienes somos en todo momento. Nuestra vida no debería depender de ninguna manera ni de lo que compartimos ni de lo que piensan los demás de ello, porque sino estamos poniendo en las manos de cualquiera nuestro propio autoconcepto, nuestra autoestima, nuestro estado de ánimo y nuestro futuro. Una opción válida es compartir sin sobreexponerse ni dejar que la exposición de los demás distorsione nuestra realidad.

Os animo a que compartáis con coherencia, dignidad y responsabilidad. Os animo al #realismoemocional que nos ayuda a ser nosotros mismos, completos, sinceros y serenos en cualquier ámbito: tanto público, como privado.

Desde SER FELIZ os deseamos que este artículo os haya sido de ayuda. Os pedimos máxima difusión (sobretodo en redes sociales para gestionar y hacer un buen uso de las propias redes sociales) y que identifiquéis vuestra colaboración en el proyecto y vuestro acto de conciencia con el hastag #realismoemocional. Contra más seamos, más posibilidades de facilitar una reflexión útil y funcional, y de crear una red de personas «redesocialmente saludables».

Aprovechamos para agradecer a la grandísima ilustradora Sonia Santandreu su colaboración inestimable: pocas personas saben transmitir emociones como tú. Gracias de corazón.

Apéndice. A continuación os enlazo unos cuantos artículos científicos sobre los efectos nocivos de un mal uso y abuso de las redes sociales a nivel psicológico que os pueden interesar.

  • Adicción a las redes sociales y sintomatología depresiva en universitarios. Se evidencia una correlación significativa entre las dimensiones de adicción a redes sociales y la sintomatología depresiva. Existe una relación directa en el aumento de los niveles de ambas variables en la muestra estudiada. Asimismo, cursar un ciclo de estudio inicial está asociado a la sintomatología depresiva severa. Las redes sociales podrían estar siendo utilizadas por este grupo poblacional para cubrir la baja autoestima, compensar la carencia de habilidades sociales y el aislamiento usualmente conectado a la sintomatología depresiva.
  • Autoestima corporal, publicaciones virtuales en las redes sociales y sexualidad en adolescentes. Los adolescentes con alta autoestima corporal estética y erótica son los que más publicaciones eróticas realizan en las redes sociales y los que más estrategias de avance sexual presentan, especialmente físicas y verbales.
  • Factores de riesgo y factores de protección en la adicción a las nuevas tecnologías y redes sociales en jóvenes y adolescentes. Los síntomas del abuso de Internet son comparables a los criterios utilizados para diagnosticar otras adicciones químicas y no-químicas. Hay algunas señales de alarma que se encienden antes de que una afición se convierta en una adicción. Los principales factores de riesgo de esta adicción para los jóvenes son la vulnerabilidad psicológica, el estrés, las familias disfuncionales y la presión social. A su vez, los factores de protección están estrechamente relacionados con las habilidades de afrontamiento, el entorno social sano y el apoyo familiar.
  • La satisfacción con la imagen corporal : su relación con las redes sociales y la autoestima. Los resultados obtenidos indican dos relaciones significativas: a mayor uso de las redes sociales mayor es la insatisfacción corporal, y a menor autoestima, mayor es la insatisfacción corporal. Siendo la relación entre la autoestima e insatisfacción con la imagen corporal mayor que en el caso del uso de las redes sociales y la insatisfacción corporal.
  • Relación del uso de redes sociales con la autoestima y la ansiedad en estudiantes universitarios. Muestra que la adicción a las redes sociales se relaciona de forma negativa con el nivel de autoestima, y de forma significativa con el nivel de ansiedad, de manera que los estudiantes con mayor adicción a dichas redes manifiestan también un mayor nivel de ansiedad.
  • Riesgo de adicción a redes sociales, autoestima y autocontrol en estudiantes de secundaria. Explicita que a medida que los estudiantes muestren inseguridad, aislamiento y poco dominio propio sobre sus conductas, mayor será el riesgo de adicción a las redes sociales.
  • Uso problemático de redes sociales 2.0 en nativos digitales: análisis bibliográfico. Los resultados mostraron que aquellos nativos digitales con carencia en habilidades sociales, con ansiedad social y baja autoestima prefieren una interacción social a través de la Red para satisfacer sus necesidades psicosociales y presentan riesgos de interferencia negativa en sus vidas cotidianas. En relación a cibernautas con ansiedad social y déficit en habilidades sociales manifiestan una preferencia por redes sociales por motivos de auto-presentación y compensación característicos de esa necesidad de aceptación y pertenencia a un grupo.

Artículos

Y a estas alturas… ¿Quién no trae «equipaje»?

Ser Feliz – Belén Martín

¿Quién no sufre por algún suceso del pasado?

¿O por algo que le está pasando en el presente?

¿Quién no tiene miedos?

¿A quién no le angustia el futuro?

¿Quién no ha tenido una mala experiencia?

¿Quién no siente alguna inseguridad?

¿Quién no tiene días malos?

Si entendemos el “equipaje” por la mochila emocional que “cargamos” absolutamente todos y cada uno de nosotros tenemos una historia vital, una vida presente y unas expectativas de futuro que condicionan nuestra manera de vivir, pensar, sentir y actuar.

Y lo cierto es que nadie nos ha explicado nunca como afrontar el día de día con sus más y sus menos, con sus alegrías y tristezas, con sus dificultades y con sus satisfacciones.

En ocasiones es tan sólo un problema de perspectiva, de falta de conocimientos o de falta de herramientas para gestionar lo que nos acontece. Si estos problemas se acumulan acaban conformando un “equipaje” difícil de llevar: lo que sería vivir se convierte en una lucha de supervivencia diaria y continuada que no nos permite disfrutar ni ser felices.

Como si fueran poco las experiencias complicadas personales de cada uno de nosotros, estamos viviendo una pandemia mundial que conlleva una transgresión de nuestras libertades a todos los niveles. Estas privaciones, aunque sean para prevenir, protegernos y cuidarnos entre todos, nos limitan en todos los contextos y nos provocan la pérdida de contacto personal, familiar y social, la pérdida de actividades laborales y de ocio, la pérdida de roles y de identidad, y un temor totalmente válido que roza la indefensión y el miedo incrontrolado. Todo esto se traduce en dificultades psicológicas y emocionales, y en un pesado “equipaje” cada vez más pesado que llevar…

Pero al final lo importante no es llevar más o menos “equipaje”: es saber como llevarlo. La mayoría de cosas que nos suceden no las elegimos, pero podemos elegir como afrontarlas.

La psicología es la ciencia de las personas, sus emociones, sus pensamientos y sus comportamientos. Es la ciencia que nos ayuda a aprender a gestionar nuestros “equipajes”, y no sólo cuando hay un trastorno o una patología, sino siempre, porque siempre hay algo que “cargar”.

Todos deberíamos considerar ir al psicólogo como un medio para adquirir las herramientas necesarias para afrontar nuestro día a día de manera habitual. Todos deberíamos formarnos en educación emocional con el profesional adecuado para sentirnos acogidos, aceptados, apoyados y, sobretodo, eficaces para alcanzar nuestro bienestar. De esta manera nos acercamos a la tranquilidad y evitamos que los problemas cotidianos se conviertan en una losa: un “equipaje” pesado que nos arrastra al caminar y que, en ocasiones, nos impide avanzar.

El psicólogo (como educador emocional) no debería considerarse un capricho o un privilegio, y desde luego, no se trata de un recurso sólo para las personas que padecen un trastorno mental. Ir al psicólogo es un gesto de autocuidado hacia uno mismo y de cuidado hacia las personas que nos rodean.

Ojalá todos tuviéramos un psicólogo para ayudarnos a caminar nuestro camino con serenidad.

Ojalá todos pudiéramos disfrutar de la vida con “equipaje” incluido.

Si te interesan nuestros servicios, no dudes en contactar con nosotros.

Belén Martín.

Canal Youtube

Te ayudamos a encontrar tu camino

Ser Feliz – Belén Martín

En ocasiones nos sentimos perdidos.

Nos encontramos con situaciones en las que sufrimos y que no sabemos resolver.

Es normal puesto que nadie nos ha enseñado a «vivir».

En SER FELIZ – BELÉN MARTÍN queremos ayudarte a conocerte mejor, conocer como funcionas tú y las personas de tu alrededor para que, finalmente, encuentres un lugar en el que el bienestar y la felicidad sean la base de tu vida.

Te ofrecemos talleres de educación emocional y comunicación eficaz, intervención familiar y de pareja, y terapia psicológica, tanto en formato presencial en Mallorca como online desde cualquier parte del mundo.

Pide tu cita en el 681 372 373 (Belén Martín).

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Reanudamos la actividad presencial

Ser Feliz – Belén Martín
Psicología y Educación

¡Bienvenidos de nuevo al centro Ser Feliz – Belén Martín!

A partir del próximo día 8 de junio reanudamos la actividad presencial en el centro. Para ello se ha realizado una desinfección completa del mismo y se pondrá a disposición de los usuarios gel hidroalcóholico en la entrada y papel de camilla desechable (que será cambiado tras cada sesión) en los asientos. Por supuesto, todos mantendremos la distancia de seguridad. Para evitar encuentros innecesarios las sesiones seguirán el horario establecido sin excepción. Os pedimos que seáis puntuales tanto en la llegada como en la salida. Se realizarán desinfecciones frecuentes siguiendo la normativa establecida por el Ministerio de Sanidad y Consumo.

También mantenemos la actividad online que venimos realizando para quien así lo prefiera o esté incluido en un grupo de vulnerabilidad o riesgo.

Para las personas interesadas están a vuestra disposición los talleres de crecimiento personal y educación emocional a través de mensajes, como “14 días para conocerte mejor” y “7 semanas para gestionar tus emociones” de manera que se permite a los interesados una experiencia formativa en un formato accesible, sencillo y directo, a un precio mínimo para que todo aquel que desee mejorar su bienestar lo tenga al alcance de la mano.

Para cualquier duda contacta conmigo en el teléfono 681 372 373.

¡Nos vemos pronto!

Belén Martín