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Realidad Virtual aplicada a la ansiedad

Realidad virtual Centro Sanitario Ser Feliz

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) más de 260 millones de personas sufren ansiedad en el mundo, siendo uno de los trastornos más prevalentes y limitantes, ocasionando graves problemas a nivel personal, familiar, social y laboral.

En España se calcula que son 1,9 millones de personas las que experimentan este sentimiento de miedo, preocupación incontrolable y excesiva que suele afectar a todos los ámbitos.

En el centro sanitario Ser Feliz abogamos por facilitar a los pacientes la mejor terapia personalizada con apoyo de la última tecnología en realidad virtual, avalada por centros de prestigio como el Hospital Vall d’Hebrón, Sant Joan de Déu en Barcelona y la Universitat de les Illes Balears.

La realidad virtual facilita el aprendizaje y la consolidación de las pautas de terapia psicológica cognitivo-conductual en personas con este tipo de patologías con varias ventajas adicionales:

  1. Ofrece un mayor grado de privacidad que la exposición en vivo
  2. Reduce el coste personal y económico
  3. Permite llevar a cabo tratamientos en lugares de difícil acceso (por ejemplo, aviones)
  4. Resulta sencillo y fácil de aplicar
  5. El tratamiento es totalmente personalizado y es ajustado por la psicóloga para cada paciente y cada sesión
  6. Permite un mayor control ya que se monitorizan señales fisiológicas y se adapta la exposición en cada momento.

En adición, la efectividad de la realidad virtual aplicada a problemas de ansiedad está comprobada por 25 años de validación científica.

En el centro Ser Feliz disponemos de varios entornos de aplicación, entre los que se destacan:

  • Relajación
  • Mindfulness y mindfulness para niños
  • Miedo a las alturas (acrofobia)
  • Miedo a volar
  • Miedo a los espacios cerrados o de los que resulte difícil escapar (claustrofobia)
  • Miedo a la oscuridad
  • Miedo a conducir
  • Miedo a los examenes
  • Miedo a los animales
  • Agorafobia o miedo a los espacios abiertos
  • Miedo a las agujas y los procedimientos médicos
  • Ansiedad social
  • Ansiedad generalizada
  • Bullying

Si padeces ansiedad, estrés o problemas de tensión emocional somos el centro de referencia, con psicólogas formadas y expertas en este tipo de trastornos, que adaptamos esta herramienta de última generación a tus necesidades para que el proceso terapéutico sea más enriquecedor.

¡Contacta con nosotras y solicita tu cita!

Artículos

#realismoemocional

Hace poco me comentaba una paciente adolescente que se sentía mal con ella misma. Los síntomas principales comprendían ansiedad, estado de ánimo deprimido y baja autoestima. En la evaluación nos dimos cuenta de que la causa principal de todos estos sentimientos perjudiciales para su salud estaban relacionados con las redes sociales de dos maneras diferenciadas y complementarias:

  • Por una parte dedicaba mucho tiempo a visualizar las redes sociales tanto de sus amistades como de personas famosas en las que, de manera indiscriminada y mayoritaria, se mostraban como personas felices y con vidas perfectas.

  • Por otra, y no menos importante, invertía mucho tiempo y esfuerzo en imitar esos perfiles. Se hacía una media de 20 fotos al día para finalmente elegir una o ninguna que, después de pasar por filtros y ediciones varias, compartía con el único propósito de obtener likes y comentarios positivos.

Si este fuera un caso aislado atribuiría parte del problema a las posibles vulnerabilidades de la persona, en combinación con uno o más estresores. Sin embargo este es un perfil por desgracia ya habitual en las consultas de psicología y psiquiatría. A cualquier edad, de cualquier género y en cualesquiera circunstancias, el mal uso y abuso de las redes sociales (Instagram, Tik, Tok, WhatsApp, Facebook, Snapchat, Youtube, Twitter, etc.) generan una elevada ansiedad, miedos a nivel social, tristeza, malestar general, depresión, baja autoestima y, en los casos más graves, ideación suicida. En adición esta situación se ha visto agravada por la globalización digital y la pandemia por COVID-19, ya que en gran medida se está dependiendo de la conexión digital (tanto online como offline) para mantener el contacto con nuestros familiares y amigos, estar informados (en ocasiones, intoxicados informativamente) y estudiar/trabajar.

La pregunta clave sería ¿qué podemos hacer para evitar patologías psicológicas y psiquiátricas derivadas de este mal uso y abuso de las redes sociales? ¿Dejamos de usarlas y nos aislamos socialmente? ¿Las usamos tal como venimos haciendo sin tener en cuenta las consecuencias? Difícil, pero no imposible. Podemos informarnos e informar para favorecer un buen uso de la información, de las conexiones digitales y las redes sociales, sacarles el máximo partido, sin ser víctimas de ello. Lo que vendría siendo un uso responsable, ya que unas herramientas tan complejas y que pueden tener unas consecuencias tan serias, requieren una gran responsabilidad para hacer uso de ellas.

Os pondré un ejemplo: cualquiera de nosotros no dejaría que una persona desconocida tuviera fotos nuestras posando, de nuestros familiares, amistades, mascotas, casa o trabajo, colgadas en la pared de su vivienda. No dedicaríamos horas y horas a pasear por las casas de personas no conocemos, ni daríamos por buenas sus opiniones sin más. Tampoco pasaríamos más tiempo apoyando o criticando los comentarios de desconocidos que de las personas que comparten nuestras vidas, ni mucho menos tendríamos la necesidad de estar diciendo a cada desconocido que pasea por la calle lo que hemos desayunado, donde vamos a salir ni le preguntaríamos si le gusta o no nuestra ropa o manera de pensar. Y donde pone «desconocidos» puede complementarse con conocidos, allegados, etc. Sin embargo es lo que hacemos cada día durante muchas horas, incluso ignorando a las personas que tenemos cerca para atender a estos «desconocidos» que, en muchas ocasiones, simplemente están reproduciendo este perfil.

Para colmo, todo lo que compartimos en las redes sociales está totalmente sesgado por dos factores clave: los algoritmos de proximidad (nuestras publicaciones le salen a personas que publican cosas similares a las nuestras, sobretodo en cuanto a ideología) y la búsqueda de aprobación (que favorece que sólo publiquemos lo «bueno»). Esto implica que si nos dedicamos a publicar exclusivamente las fotos en las que salimos bien, las cosas «maravillosas» de nuestras vidas, los demás creen que siempre nos va todo bien y estamos bien. Y cuando nos pasan cosas que nos generan malestar como tristeza, miedo, enfado, asco, etc. (que por sí mismas no son malas, aunque no nos guste sentirlas tienen un componente de adaptación), como no las compartimos, no podemos recibir el apoyo, la ayuda o la comprensión de otros. Asimismo, es un bucle retroalimentado, ya que como los demás hacen lo mismo, tampoco podemos mostrarles apoyo.

Tampoco se trata de publicar sólo lo «malo» ni mucho menos: el criticismo y malestar extremo se deben tratar con un especialista y no en la marabunta digital, pues la mayoría de personas que nos «ven» o nos «leen» en las redes sociales no cuentan con unos recursos especializados para trabajarlos (como un psicólogo), y, además, generan rechazo, por lo que puede tener un efecto muy nocivo: además de sentirnos mal, sentirnos ignorados o abandonados.

La clave está en el realismo emocional: deberíamos ser capaces de mantener una relación saludable y próxima con nuestras personas queridas (y cercanas de verdad) y compartir con éstas nuestras emociones reales, sin ignorar ninguna de ellas pero sin necesidad de entrar en dramatizaciones innecesarias o absolutismos. Para el resto de personas (lo que hemos venido etiquetando como «desconocidos» porque no forman parte habitual de nuestros círculos o nuestra vida cotidiana) ¿qué consideras que podría ser sano y responsable? ¿Dejamos de compartir? ¿Seguimos compartiendo como si nada sólo lo «bueno»? Pues la respuesta más sencilla y coherente es que hacemos exactamente lo mismo: no somos dos personas diferentes. Cada uno de nosotros somos una sola persona que elije de manera consciente compartir selectivamente en las redes sociales (que puede ver cualquiera) una realidad responsable y consecuente con quienes somos en todo momento. Nuestra vida no debería depender de ninguna manera ni de lo que compartimos ni de lo que piensan los demás de ello, porque sino estamos poniendo en las manos de cualquiera nuestro propio autoconcepto, nuestra autoestima, nuestro estado de ánimo y nuestro futuro. Una opción válida es compartir sin sobreexponerse ni dejar que la exposición de los demás distorsione nuestra realidad.

Os animo a que compartáis con coherencia, dignidad y responsabilidad. Os animo al #realismoemocional que nos ayuda a ser nosotros mismos, completos, sinceros y serenos en cualquier ámbito: tanto público, como privado.

Desde SER FELIZ os deseamos que este artículo os haya sido de ayuda. Os pedimos máxima difusión (sobretodo en redes sociales para gestionar y hacer un buen uso de las propias redes sociales) y que identifiquéis vuestra colaboración en el proyecto y vuestro acto de conciencia con el hastag #realismoemocional. Contra más seamos, más posibilidades de facilitar una reflexión útil y funcional, y de crear una red de personas «redesocialmente saludables».

Aprovechamos para agradecer a la grandísima ilustradora Sonia Santandreu su colaboración inestimable: pocas personas saben transmitir emociones como tú. Gracias de corazón.

Apéndice. A continuación os enlazo unos cuantos artículos científicos sobre los efectos nocivos de un mal uso y abuso de las redes sociales a nivel psicológico que os pueden interesar.

  • Adicción a las redes sociales y sintomatología depresiva en universitarios. Se evidencia una correlación significativa entre las dimensiones de adicción a redes sociales y la sintomatología depresiva. Existe una relación directa en el aumento de los niveles de ambas variables en la muestra estudiada. Asimismo, cursar un ciclo de estudio inicial está asociado a la sintomatología depresiva severa. Las redes sociales podrían estar siendo utilizadas por este grupo poblacional para cubrir la baja autoestima, compensar la carencia de habilidades sociales y el aislamiento usualmente conectado a la sintomatología depresiva.
  • Autoestima corporal, publicaciones virtuales en las redes sociales y sexualidad en adolescentes. Los adolescentes con alta autoestima corporal estética y erótica son los que más publicaciones eróticas realizan en las redes sociales y los que más estrategias de avance sexual presentan, especialmente físicas y verbales.
  • Factores de riesgo y factores de protección en la adicción a las nuevas tecnologías y redes sociales en jóvenes y adolescentes. Los síntomas del abuso de Internet son comparables a los criterios utilizados para diagnosticar otras adicciones químicas y no-químicas. Hay algunas señales de alarma que se encienden antes de que una afición se convierta en una adicción. Los principales factores de riesgo de esta adicción para los jóvenes son la vulnerabilidad psicológica, el estrés, las familias disfuncionales y la presión social. A su vez, los factores de protección están estrechamente relacionados con las habilidades de afrontamiento, el entorno social sano y el apoyo familiar.
  • La satisfacción con la imagen corporal : su relación con las redes sociales y la autoestima. Los resultados obtenidos indican dos relaciones significativas: a mayor uso de las redes sociales mayor es la insatisfacción corporal, y a menor autoestima, mayor es la insatisfacción corporal. Siendo la relación entre la autoestima e insatisfacción con la imagen corporal mayor que en el caso del uso de las redes sociales y la insatisfacción corporal.
  • Relación del uso de redes sociales con la autoestima y la ansiedad en estudiantes universitarios. Muestra que la adicción a las redes sociales se relaciona de forma negativa con el nivel de autoestima, y de forma significativa con el nivel de ansiedad, de manera que los estudiantes con mayor adicción a dichas redes manifiestan también un mayor nivel de ansiedad.
  • Riesgo de adicción a redes sociales, autoestima y autocontrol en estudiantes de secundaria. Explicita que a medida que los estudiantes muestren inseguridad, aislamiento y poco dominio propio sobre sus conductas, mayor será el riesgo de adicción a las redes sociales.
  • Uso problemático de redes sociales 2.0 en nativos digitales: análisis bibliográfico. Los resultados mostraron que aquellos nativos digitales con carencia en habilidades sociales, con ansiedad social y baja autoestima prefieren una interacción social a través de la Red para satisfacer sus necesidades psicosociales y presentan riesgos de interferencia negativa en sus vidas cotidianas. En relación a cibernautas con ansiedad social y déficit en habilidades sociales manifiestan una preferencia por redes sociales por motivos de auto-presentación y compensación característicos de esa necesidad de aceptación y pertenencia a un grupo.

Canal Youtube

Te ayudamos a encontrar tu camino

Ser Feliz – Belén Martín

En ocasiones nos sentimos perdidos.

Nos encontramos con situaciones en las que sufrimos y que no sabemos resolver.

Es normal puesto que nadie nos ha enseñado a «vivir».

En SER FELIZ – BELÉN MARTÍN queremos ayudarte a conocerte mejor, conocer como funcionas tú y las personas de tu alrededor para que, finalmente, encuentres un lugar en el que el bienestar y la felicidad sean la base de tu vida.

Te ofrecemos talleres de educación emocional y comunicación eficaz, intervención familiar y de pareja, y terapia psicológica, tanto en formato presencial en Mallorca como online desde cualquier parte del mundo.

Pide tu cita en el 681 372 373 (Belén Martín).

Para profesionales, Para todos

El papel del Psicólogo en la crisis por COVID-19 (coronavirus)

Si es la primera vez que te planteas por qué la psicología es importante y puede resultar un recurso imprescindible en la gestión de una crisis como la que estamos viviendo en la actualidad por la pandemia de COVID-19 (coronavirus), te animo a que conozcas nuestro trabajo de primera mano y te animes a buscar la ayuda de un profesional.

Esta ayuda te la recomendamos ya no sólo por la probable presencia de signos y síntomas de malestar, sino también como medio de prevención de aparición de patologías o trastornos posteriores debidos a las situaciones psicológicamente extraordinarias e intensas que estamos viviendo, y que se ven afectadas por la limitación de aprendizajes y recursos, y la falta de experiencia y formación, que lleva a la mayoría de las personas a sentirse desbordadas y “ahogadas” en esta situación.

¿Qué es la psicología?

La psicología es la ciencia que estudia la conducta, los procesos mentales y emocionales de las personas. Un psicólogo o psicóloga es el profesional que ha estudiado la licenciatura de psicología y posee los conocimientos y la experiencia adecuada para ayudar a las personas a afrontar con efectividad los problemas de la vida y de salud mental.

¿Qué hace un psicólogo?

Los psicólogos prestan diversos servicios, tales como evaluaciones y psicoterapia, formación y educación emocional, usando una amplia gama de técnicas basadas en las mejores investigaciones científicas y teniendo en cuenta para cada persona sus valores, características, objetivos y circunstancias.

Los psicólogos ayudan a gran variedad de pacientes y dan tratamiento a numerosos tipos de problemas. Hay personas que consultan a un psicólogo porque se han sentido deprimidas, ansiosas o airadas durante bastante tiempo. En otras ocasiones se requiere la ayuda de un psicólogo para realizar el tratamiento de un trastorno crónico (por ejemplo, trastorno límite de la personalidad, fobias o duelos patológicos).

En todo caso, cualquier circunstancia que interfiere en la vida o salud física de una persona por un período prolongado de tiempo o de una manera intensa debe ser evaluado por un psicólogo como especialista en los procesos personales y sociales que es. Son ejemplo de ello el estrés percibido por cambios vitales (por ejemplo, un nuevo trabajo o tener un hijo), la presencia de enfermedades crónicas o en estado paliativo, o el afrontamiento de obstáculos que impiden a las personas alcanzar sus objetivos.

Los psicólogos asimismo también están capacitados para evaluar y facilitar la comprensión sobre cómo piensa, siente y se comportan las personas, facilitando su adaptación a la vida cotidiana.

¿Cómo nos ayuda?

Los psicólogos usan una gran variedad de tratamientos fundamentados en evidencias científicas que ayudan a mejorar la vida de las personas. Generalmente recurren a la terapia y, aunque existen multitud de técnicas psicoterapéuticas, el psicólogo escogerá las más adecuadas para resolver con efectividad el problema que presente el paciente y se corresponda mejor con sus características y preferencias.

Existen diversas orientaciones teóricas, pero la terapia de elección por su contrastada evidencia científica y elevada eficiencia en la actualidad es la terapia cognitivo-conductual.

La terapia se puede aplicar a una sola persona, así como a parejas, familias o grupos.

El psicólogo a distancia, online y por WhatsApp

La terapia online (o psicología online) es la intervención psicológica a distancia mediante teléfono o vídeo llamada y con apoyo de cualquier otro recurso tecnológico que facilite la comunicación e interacción clara y eficaz entre psicólogo y paciente.

Hay muchos motivos por los que una persona elige esta modalidad, por ejemplo porque viaja con frecuencia o tiene horarios muy poco flexibles, porque desean la intimidad y discreción de su propio hogar, o simplemente porque le gusta la comodidad de acceder al servicio desde cualquier lugar incluso sin tener que desplazarse.

Eficacia de la terapia a distancia, online y por WhatsApp

Existe evidencia científica suficiente que indica que la eficacia de la terapia a distancia, online y por WhatsApp es similar a la terapia presencial, incluso en algunos casos más alta debido a las facilidades de acceso y de adherencia terapéutica en esta modalidad (Información adaptada de la American Psychological Association y del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid).

Intervención psicológica en situaciones de crisis a través de medios telemáticos

Tal como se han apresurado a constatar diversos organismos formales, dada la gravedad de la situación a nivel nacional e internacional de la expansión del coronavirus, la atención presencial queda supeditada a la aplicación de criterios propios (Colegio Oficial de Psicólogos de Baleares), y, teniendo en cuenta las medidas de limitación de la libertad de circulación de las personas (art.7 del Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19), la formación y la terapia a distancia (por mensajes, llamadas telefónicas, vídeo llamadas, etc.) se erigen como la modalidad de terapia más adecuada para evitar contagios y mantener la salubridad de los profesionales y de las personas interesadas.

En SER FELIZ – BELÉN MARTÍN cabe destacar que la modalidad de formación y terapia a distancia (por el medio que sea) no resta calidad al servicio, ya que es llevado a cabo por la misma profesional en las mismas condiciones de trabajo (mismas horas dedicadas a las sesiones formativas y terapéuticas), con el mismo entusiasmo al que estáis acostumbrado, y favoreciendo el clima de intimidad y crecimiento personal que le es propio. Es comprensible cierta desconfianza cuando estos medios no se han utilizado con anterioridad, pero si dais una oportunidad a esta modalidad seguro que no os defraudará.

En estos momentos de vulnerabilidad psicológica es cuando estoy más disponible para vosotros: para informaros, evaluar, acompañar y trabajar el malestar que se ha acrecentado (si ya estuviera presente por cualquier motivo) o se ha presentado por primera vez (por las dificultades propias que suponen hacer frente a una situación extraordinaria como la que estamos viviendo), y ofreceros un entorno de tranquilidad, donde prime la información veraz, las medidas de seguridad, y las pautas, técnicas y estrategias adecuadas para dar respuesta a las dudas y conflictos que os puedan surgir.

Si tienes, o has tenido, ansiedad, estrés, malestar, afectación del estado de ánimo por el motivo que fuere, o te encuentras desbordado por la situación de confinamiento (solo/a o en familia) y necesitas información que pueda ayudarte a gestionar tus emociones y regular tu conducta (o la de tus familiares), no dudes en contactar conmigo en el teléfono 681 372 373 (debido a la gran afluencia de llamadas, si no te contesto no te preocupes que te devolveré el mensaje o la llamada en seguida que sea posible, pero ten por seguro que ningún mensaje ni llamada queda sin contestar).

*Os recordamos que Belén Martín está formada en Psicología Clínica Aplicada, en Psicología de Emergencias, en Cuidados Paliativos y Duelo, en Psicología Infantil y de la Adolescencia, y es Técnico Superior en Educación Emocional, y ha trabajado como coordinadora y psicóloga en el SAMU-061(2002-2007), y en el Equipo de Psicólogos de Emergencias (2010-2013), lo que le confieren la formación y experiencia necesaria para poder ser una herramienta de ayuda valiosa y única en este momento de crisis (ver currículum).

Un abrazo virtual lleno de ánimos y de cariño,

Belén Martín